Todos queremos coger la mejor ola, pero por desgracia no siempre es tan fácil. Aquí tienes 8 cosas que podemos aprender de una sesión de surf en malas condiciones:
1. Aprendes a tener compasión … con los adictos. Si no puedes conseguir tu dosis diaria de olas, te sientas en la cola y lloras porque no consigues una ola, entonces sabes cómo se sienten los adictos. Siempre buscando la siguiente patada.
2. Aprendes a ser paciente. Tienes que esperar tu turno. Con cientos de personas ahí fuera y unas pocas oleadas por set, hay que esperar. A veces demasiado. Lo que nos lleva al punto 3:
3. Aprendes a luchar. Hay mucha gente en esta tierra. Cientos de ellas. En todas partes. Si eres demasiado paciente, nunca tendrás tu turno. Así que ponte en posición, rema y ¡toma!
4. Aprendes a estar agradecido. Cuando por fin consigues una ola en esta abarrotada cola, nunca lo olvidarás. Te levanta el ánimo inconmensurablemente. Experimentas toda una serie de emociones locas, incluida la gratitud. Estás agradecido de que tus abuelos tuvieran sexo en aquel entonces y de que hoy puedas surfear esta ola. Una locura, ¿verdad?
5. Aprendes a surfear bien bajo presión. Cuando hay mucha gente en el agua, la presión es alta para no atropellar involuntariamente a los demás o acuchillarlos con las aletas. Porque no quieres destruir familias ni que te acusen de asesinato. Sólo quieres coger una buena ola y pasártelo bien. Además, mucha gente te está mirando y quieres darles algo y demostrarles que te mereces esa ola.
6. Aprendes a discutir correctamente. Tarde o temprano, seguro que te metes en una discusión con otro surfista en plena cola. Debes saber que los adictos pueden sentirse muy incómodos mientras esperan su próxima dosis. Si eres capaz de expresar tu opinión con calma y firmeza, lo más probable es que se evite un altercado físico. Si no es así, debes aprender a defenderte cuando te atacan. Verbal y físicamente.
7. Aprendes a hacer amigos. Sonríe. Pasar tiempo en una fila completa es mucho más agradable cuando se es amable con los demás. Recuerda que todos estamos en el agua por la misma razón y eso nos une. Saluda con la cabeza al surfista que acaba de coger una gran ola o dale una palmada platónica a tu compañero cuando pase remando a tu lado. Crea un buen ambiente y el mundo será un poco mejor.
8. Quien no arriesga, no gana. El agua suele estar llena porque las olas son buenas. Así que ¡lánzate! No sirve de nada sentarse en el coche, mirar y luego darse un gusto con un tentempié inmerecido.
La playa de El Cotillo también puede estar muy concurrida, como se puede ver en la foto de arriba.
Crédito de la foto: Kristina Schlaich




