Hawái

„«A veces, entre 20 y 30 hombres se adentran en el mar siguiendo el oleaje de las olas, se tumban boca abajo sobre una tabla ovalada de madera de su mismo tamaño y anchura, apoyan los pies directamente sobre ella y utilizan los brazos para dirigirla. Esperan a que el oleaje alcance su punto más alto y reman todos a la vez con los brazos para mantenerse en la cresta de las olas y lanzarse hacia la playa a una velocidad asombrosa(…)»

Así describió el teniente James King, comandante del Discovery, en 1779 en el diario de a bordo, convirtiéndose en el primer europeo en describir el surf hawaiano.

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La historia del surf: un regalo de la Polinesia al mundo

En aquella época, el surf era una parte esencial de la cultura hawaiana. Estaba arraigado en la sociedad y en los mitos de la isla. Los jefes demostraban su poder a través de sus habilidades como surfistas, y el estatus de un ciudadano se definía en función de lo bien que se desenvolvía en el océano. Los antropólogos solo pueden especular sobre el momento en que se originó el surf en la cultura polinesia, ya que no hay datos precisos sobre la época y la evolución de los polinesios. Alrededor del año 2000 a. C. comenzó la migración de personas desde Asia hacia las zonas del Pacífico oriental. Los primeros polinesios llegaron a Hawái en el siglo IV a. C. Aquellos que emprendieron el arduo viaje de Tahití a Hawái se caracterizaban por un extraordinario conocimiento y un amor ilimitado por el mar. Trajeron sus costumbres y tradiciones a Hawái, entre las que se encontraba, entre otras, el surf.

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La historia del surf en Hawai

Cuando el capitán Cook llegó a Hawái a bordo del Discovery, el surf ya formaba parte integrante de la historia de Hawái. Se dedicaban lugares a eventos de surf legendarios y se desarrollaron rituales especiales para bautizar las nuevas tablas, atraer el oleaje y dar ánimos a los hombres y mujeres que se atrevían a enfrentarse a las grandes olas. Antes del primer contacto con Cook, Hawái estaba estrictamente dividido en clases, lo que también se reflejaba en el agua: había arrecifes y rompientes de playa en los que solo podían surfear los nobles y otros destinados a la gente común. Muchos de los líderes de Hawái eran venerados por sus habilidades en el surf.

Había tres tipos de tablas de surf hawaianas: La Olo, de hasta 24 pies de largo y más gruesa en el centro que en los extremos; la Kiko‘o, de 18 pies de largo y algo más delgada, una tabla rápida pero muy difícil de manejar; y la Alaia, reservada exclusivamente a los jefes, de 8 pies de largo, delgada y ancha en la punta y estrechándose hacia la cola.

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En 1778, cuando los barcos de Cook llegaron a la isla, el surf estaba muy desarrollado, pero lo que Cook describió en 1779 supuso, por el momento, su apogeo, ya que, a la sombra de la exploración europea, el surf sufrió un gran declive durante los siguientes 150 años. El contacto con los europeos tuvo un efecto negativo en Hawái, ya que, tras la publicación de los resultados de la expedición de Cook, el archipiélago se convirtió en destino de numerosos aventureros, capitanes y misioneros. Estos trajeron consigo nuevas tecnologías y religiones, lo que fue desplazando poco a poco la cultura hawaiana y, con ella, la importancia del surf. A los indígenas se les educó en el monoteísmo y en el duro trabajo diario. Lo único que desapareció más rápido que la cultura fueron los propios hawaianos: las epidemias, el alcohol y otras drogas se cobraron sus víctimas, y así la población se redujo de unos 600 000 habitantes en 1779 a apenas 40 000 en 1896. Pero ni siquiera este golpe del destino hizo que el surf desapareciera…

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La historia del surf: los inicios de la comercialización

Tras la incorporación del archipiélago hawaiano a los Estados Unidos en 1900 como 51.º estado, cada vez más personas visitaban las islas. Uno de ellos fue Jack London, quien en 1907 aprendió a surfear de la mano del periodista Alexander Ford Hume y así conoció al «Waikiki Beach Boy» más aclamado de la época, llamado George Freeth. Los tres tenían algo en común: les encantaba el «deporte de los reyes». Ese mismo año, London escribió «A Royal Sport: Surfing in Waikiki» y, un año después, fundaron el «Hawaiian Outrigger Canoe Club», el primer club dedicado a la conservación del surf hawaiano, que ofrecía tablas de alquiler y clases de surf desde cabañas en la playa. En 1915, el club contaba con 1200 miembros.

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Ese mismo año, el mundo descubrió por primera vez a Duke Paoa Kahanamoku, quien no solo fue tres veces campeón del mundo en los 100 metros libres, sino que también figuraba entre los mejores surfistas de Hawái y viajó por todo el mundo como actor de renombre, aprovechando su fama para popularizar el surf. En 1915, tuvo que viajar a Australia para participar en una exhibición de natación; allí, de forma espontánea, se fabricó una tabla con madera de pino, que presentó en Freshwater Beach, en Manly, ante una gran expectación, sentando así, él solo, las bases de la «superpotencia del surf australiana».

En 1928, Tom Blake, el inventor de la quilla, organizó la primera competición, el «Pacific Coast Surfriding Championships», en Corona del Mar. Los mejores surfistas de todos los países compitieron entre sí cada año hasta que, en 1941, la Segunda Guerra Mundial puso fin al evento. Sin embargo, la moda del surf continuó y atrajo a personas como Woodbridge Parker, que simplemente buscaba libertad y paz y que, junto con el hawaiano Rabbit Kekai, conocido por su éxito con las mujeres, y John Kelly, un pionero de las olas gigantes, marcó de forma decisiva el spot de Makaha. Fueron ellos también quienes, en los años 30, 40 y 50, desarrollaron tablas cada vez más rápidas y ligeras.

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Die Geschichte des Surfens: Die Ära des modernen Surfens

1946 wurden die Bretter nicht länger einfach aus Holz geshapted, sondern Bob Simmons stellte ein schaumstoffgefülltes Board mit Balsaholz Rails und einem Deck aus Sperrholz her. Kurz danach machte Pete Peterson noch einen Schritt weiter und entwickelte ein Fiberglasboard, das nur noch 12 kg wog. Fiberglas war während des zweiten Weltkrieges entwickelt worden. 1958 waren Hobie Alter und Gordon Clark die ersten, die Boards komplett aus Schaum und Fiberglas herstellten und somit den Markt revolutionierten. Aber nicht nur die Boards wurden schneller und leichter, auch an Schutz vor dem kalten Wasser wurde geforscht und so stellte Jack O’Neill Anfang der 50er Jahre den ersten Neoprenanzug her.

1953 erschien ein Foto in Zeitungen auf der ganzen Welt, das Woody Brown und zwei andere beim Surfen in einer gigantischen Welle in Makaha zeigte. Zu dieser Zeit boomte das Surfen in Californien und dieses Bild bewegte viele nach Hawaii zu fahren.

Zwei von Ihnen waren Fred van Dyke und Peter Cole, die zusammen mit Edie Aikau und Buffalo Keaulana zu den besten Big Wave Surfern dieser Ära wurden. In diesen Jahren entwickelte sich das Surfen von einer Randsportart zum Mainstream- Sport.

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Ab diesem Zeitpunkt liebte auch Hollywood die Sportart der Könige und der Markt wurde mit Surffilmen wie „Gidget“  oder „The Endless Summer“  regelrecht überschwemmt. Zusammen mit diesem Boom entstand auch die Surfmode, jeder trug ab jetzt Boardshorts und hörte die Songs der Beachboys. Alles, was mit Wellenreiten zu tun hatte, wurde absolut gehypt. In 1966 stellte Nat Young das erste 9‘4‘‘ Board her und leitete so die Ära des Shortboards ein, was den Sport noch mehr zum boomen brachte. An dieser Stelle sei angemerkt, dass ein Shortboard nur bis zu einer Länge von 6’11» als Shortboard bezeichnet wird. Nat Young war nur der erste, der begann kleinere Boards zu bauen. Näheres zu unterschiedlichen Boardtypen könnt ihr hier nachlesen!

Wo früher nur ein Dutzend Menschen surften, fanden sich nun Tausende ein. Surfbretter wurden nun aus Plastik hergestellt, massenfabriziert und immer kürzer, weit entfernt von den altertümlichen hawaiianischen Wurzeln. Nun gibt es dutzende von Surfmagazinen, Videos, Film und Websites über das Surfen weltweit und es hat sich ein millionenschwerer Markt entwickelt, der sich über den ganzen Globus erstreckt.

Fazit zur Geschichte des Surfens

Trotz der Kommerzialisierung liegt der größte Nutzen des Surfens im Spaß und der besonderen Verbindung mit der Natur für Millionen Menschen auf der Welt. Surfen ist ein Element der traditionellen hawaiianischen Kultur, das bis in die Neuzeit überlebt hat und viele andere Aspekte des hawaiianischen Lebens mitbringt – Surfen ist wahrlich ein Geschenk von Polynesien an die Welt.